Cuando un hombre ama, lo hace para siempre

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos con etiquetas , , el 18 octubre, 2011 por Remy Blas

Cuando un hombre dice te amo pierde una parte de sí. La entrega, voluntariamente, sabiendo que jamás podrá recuperarla.

Un hombre enamorado de una mujer piensa en ella al despertarse cada mañana y al acostarse cada noche. Sueña con ella dormido y despierto, imagina mil situaciones juntos, desea compartir cada instante con esa persona. Escucha cada palabra que ella le dice, intenta descifrar lo que piensa y siente, se interesa por cada cosa que le preocupe, desea compartir cada alegría y curar la herida de cada una de sus lágrimas. Su sonrisa lo llena de luz y su llanto encoge su corazón. No siente mariposas en el estómago, pero siente una explosión de luz en su interior que inunda cada rincón de su ser cada vez que ella dice su nombre, cada vez que la ve sonreir, cada vez que ve una pareja por la calle e imagina que son ellos. Se vuelve impredecible, osado, testarudo y desinteresado, entregando todo de sí sin dudarlo, sin esperar nada a cambio más que una sonrisa que indique que su esfuerzo es capaz de provocar la felicidad de esa persona amada.

Ella se convierte en la reina de su vida y en su mundo completo. Todos y cada uno de sus detalles se vuelven parte de lo que él ama. Sus ojos, su sonrisa, su voz, su forma de caminar, de vestir y de hablar, sus virtudes, sus gestos y sus vicios, el tacto de sus manos, la manera en que acomoda su cabello, el brillo en su mirada, el aroma de su piel y el peso de su cabeza en el hombro de aquel hombre que no duda ni un instante de aquello que llama amor.

Cuando un hombre ama, lo hace para siempre. Aunque la llama se apague, la vida lo separe de aquella persona amada y aunque algún día tenga que aprender a amar a alguien más, cuando un hombre ama en serio, nunca deja de amar a esa persona no importa cuánto lo intente, cuánto tiempo pase, incluso si lograse convertir ese amor en odio, ese odio apasionado escondería en el fondo el profundo amor que alguna vez fue. Porque lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia, y cuando un hombre llega a amar realmente a alguien, jamás podrá olvidar a esa persona que le tocó el corazón y se llevó una parte suya.

No estoy listo

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos el 8 agosto, 2011 por Remy Blas

Entendeme, no es que no quiera, la verdad es que me muero de ganas de empezar algo con vos, pero no sé si estoy listo para ese compromiso. No te estoy mintiendo, me la paso pensando en vos y cuánto me gustaría conocerte más, descubrir tus secretos, pasar tiempo juntos, tenerte entre mis brazos… Y yo sé que vos me estás esperando, que nadie más va a tenerte si yo no lo permito, y no me gusta dejarte esperando ahí, verte y morirme de ganas por tocarte, pero no atreverme a hacerlo. Es que sé que si comenzamos algo juntos, va a ser muy profundo y a largo plazo, no voy a querer que se acabe aunque sepa que algún día tenga que terminar, y voy a tratar de estirarlo todo lo que pueda, disfrutar de cada momento juntos… y creeme, en el fondo yo quiero eso, lo deseo, lo anhelo… pero no estoy listo. Antes quiero probar otras cosas, más fugaces, menos serias. Solo por probar. En realidad yo sé que voy a terminar con vos y disfrutar mucho más cada instante juntos que el que pase con nadie más. Te pido un poco de paciencia, nada más. Pronto voy a empezar a leerte, novela, pero es que sos tan larga, tantas páginas… dejame antes leer algunos relatos cortos, algunos comics, y después será tu turno.

Muere lentamente

Publicado en Otros, Textos con etiquetas , , , , , , , el 23 julio, 2011 por Remy Blas

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música
quien no encuentra gracia en sí mismo

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.

Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de
emociones,
justamente éstas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está infeliz con
su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir
atrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos.

¡Vive hoy!

¡Arriesga hoy!

¡Hazlo hoy!

¡No te dejes morir lentamente!

¡No te impidas ser feliz!

No dejes de sonreir

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos con etiquetas , , el 23 julio, 2011 por Remy Blas

Aunque la vida te golpee y te quiera hacer tropezar.

Aunque lo consiga y te cueste levantarte.

Aunque te quiten todo lo que amas, y te arranquen el corazón del pecho todavía latiendo.

Aunque el cielo se cubra de nubes en el camino de la vida, y te olvides de la luz y el calor del sol.

Aunque las lágrimas no te dejen ver y el dolor no te permita sentir.

Aunque no puedas pensar en ninguna razón para hacerlo…

No dejes de sonreir, y que tu luz no se apague nunca.

El recuerdo

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos con etiquetas , , , , el 11 julio, 2011 por Remy Blas

Se suman a mis recuerdos el sabor de tu boca, la suavidad de tus labios húmedos contra los míos, tu mano en mi mejilla y sus delicadas caricias. Tus dedos enroscados en mi pelo, tu piel, cálida y suave bajo mis manos. El aroma de tu cuerpo y nuestros rostros juntos en silencio, en un instante fuera del tiempo y el espacio. Un instante que se repite una y otra vez en mi mente. El primero. Quizás el último. Y entonces, quizás, solo me quede eso. El recuerdo.

Flotando, volando, soñando

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos con etiquetas , , , , , el 22 mayo, 2011 por Remy Blas

Ensordecido por lo que grita tu silencio, me dejo llevar por la corriente, como un ícono de lo predecible, me hundo en el entumecimiento que me saca de mi cuerpo y floto. Vuelo fuera de mi cuerpo, sueño con presentes que no son, con futuros que podrían ser, con realidades que ya no pueden existir y otras que quisiera probar. Y flotando te veo, te siento y quiero acercarme, tocarte, sentirme a tu lado, pero no estoy tan lejos de mí, y la realidad me devuelve a este mundo. Me detengo en el andar, miro a mis pies y delante, donde hubiera caido si seguía avanzando hechizado por la música del espejismo. Sonrío y me detengo a un costado. Abrazo mi almohada y espero, soñando con aquello que solo está allí pero algún día quizás será real. Soñándote a mi lado, sabiendo que no voy a desvanecerme en ese precipicio que me esperaba si daba un paso más cuando mi alma flotaba en un reino de fantasía.

Cinco años

Publicado en Esas cosas que yo escribo, Textos con etiquetas , , , , , , , el 20 abril, 2011 por Remy Blas

Últimamente estuve con algunas ideas en mi cabeza. Proyectos, como de costumbre, de los que mi mayor miedo es la frustración y el abandono. La pereza es mi pecado capital predilecto, y mi peor enemigo soy yo mismo. En otras palabras, el mayor obstáculo contra mis proyectos y decisiones es mi propia tendencia a abandonar, gradual o bruscamente, cualquier empresa en la que me veo inmerso impulsivamente.

Pero no más. Necesito poner orden a mi cabeza y a mi tiempo. Sobre todo eso, mi tiempo. Tengo que tomar la decisión de organizarme mejor, con metas claras y una agenda más estricta.  No hablo de una agenda diaria hora por hora, no puedo ser tan estructurado. Pero la respuesta está en algo que leí hace un tiempo y me quedó grabado. Un plan de cinco años. Leí un artículo donde el autor recomendaba hacer un plan con objetivos claros para la vida de uno mismo en cinco años. Incluso descargué una plantilla para elaborar dicho plan, con preguntas claras y concisas acerca de los objetivos a mayor y menor plazo, y las etapas que sería necesario abordar para cumplir con esos objetivos. Algo muy didáctico y bien organizado, algo que puede ser muy útil si se tiene la voluntad de seguirlo.

Cinco años puede ser mucho o muy poco tiempo, según cómo se lo mire, y según la magnitud de los objetivos que uno se plantee en ese plazo. Yo creo que es un número bastante equilibrado para quien necesita, como creo yo hoy que necesito, un cambio para tener una vida más organizada, un camino trazado que seguir, en generalidades y teniendo en cuenta por supuesto, las cosas impredecibles que la vida pone en el camino.

Así que me puse a pensar dónde estaría en cinco años. Año 2016. Veintisiete años de edad. Hay cosas que veo muy borrosas en mi futuro, demasiado impredecibles, demasiado sujetas a variables. Pero hay otras cosas que tengo claras, y que sé que debería haber cumplido para ese momento de mi vida. Necesito invertir mi tiempo con metas claras si quiero deshacerme de la sensación de que muchas de mis horas de vida son desperdiciadas sin retorno, y convencerme de que mi vida está marchando en al dirección que yo quiero llevarla.

Habrán cambios inesperados, habrán decisiones difíciles que tomar, habrán impulsos que me tiren hacia uno u otro lado. Pero si no tengo un camino principal que seguir, estas cosas van a seguir manteniéndome a la deriva. Si tengo un punto fijo en el horizonte hacia el cual avanzar, mantener mi vida en equilibrio a pesar de esos cambios, va a ser una tarea mucho más posible de realizar.

Así que voy a hacerlo, voy a comenzar a plantearme el camino de mi vida futura, sobre todo en los aspectos que la dominan. Sé cuales son mis objetivos principales, y creo que cinco años es un plazo coherente para llevarlos a cabo. Puede que sea mucho. Puede que sea poco. Pero es lo que yo quiero hacer con mis próximos cinco años, y sé que no puedo conformarme con menos. Así que es hora de empezar a dar los primeros pasos en el camino de mi futuro.

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